Fotografiar…
Dejar de respirar… quizá solo sea eso, dejar de respirar, negar la vida “un cientoveinticincoavodesegundo” para contemplarla en su máximo esplendor después.
Tener el privilegio de captar toda la poesía y eternidad que revela el hombre en cualquiera de sus actos.
El Fotógrafo…
Fotógrafo es un bello oficio de soledad, me gusta imaginarlo como el del boxeador: moviéndose en un terreno de soledades, de miradas internas. El boxeador se mira hacia dentro, se escruta, se interroga sobre sí mismo y sobre el otro con el pesimismo entusiasta de subir al cuadrilátero y ganar. Nosotros hacemos lo mismo para al final imaginar la realidad…
Postales desde la costa…
Postales que nacen de silencios cotidianos cargados de poesía en una Babel perpetua…Silencios que componen al fin el Cuaderno de Bitácora de mi viaje diario en busca de conocer y sentir el lugar que habito…Postales que como una herida luminosa grabada en plata me gritan que estuve aquí, entre ellos… que vivo.
Jóse Calvo